[...]
esta noche me parece verano pero es un invierno violento y no quiero dormirme
entre mis cosas me estoy viviéndo por dentro
estoy construyendo la anécdota del día de verano que es una noche de invierno
y pienso en todo lo que hablé en el tren
entonces lo veo todo como representación de esa situación
también hay un gato blanco bajo el horno
que duerme y parece lejano y le imploro amor y me gusta y me asusta que no me escuche
también está mi madre
caminando
con un tapado largo hermoso
y sobre ésta mesa en la que escribo
algunos libros de amor
marcados
leídos
manchados
regalados
prestados
robados
cansados
y esta noche pertence al verano pero el invierno de hoy es violento y ladrón
y no quiero dormirme por temor a no recordar nada
nuestro "para siempre" de la la tarde hizo presencia
porque es ahora
porque estoy solo y suelto y porque es la noche del invierno
que nos roba solo algunas cosas mágicas
rabia disuelta por los vasos
cariños recortados pegados en cuadernos de niño
toda la música caliente de todo agosto septiembre
todo azul nos robó
te robó el corpiño negro ajustado
te robó la molestia del domingo
pero consigo la calma del saber qué hacer
pero no se fue del todo no se llevó todo
me resguardo bajo ropa y engordo de tanta ropa
y la bufanda se llena de perfumes callejeros
la bufanda negra deflecada
pero qué ausencias aparecen esta noche con espíritu de mujer sexual
pensaría en alguna de cualquiera de tantas sólo para saber jugar
y para saber qué lugar elige para sentarse la tristeza
porque no quiero que me pase otra vez
ayer haberme sentado al lado preguntarle quién era
"escribí solamente" -soy la tristeza-
para un tipo como yo no tan fuerte
hablar un poco por ella y por mí
que somos juntos
es peligroso
-no me enfrentes conmigo- yo no tengo tanto que decirte
sólo tengo un par de poemas detrás mío
que me interpretan cada mañana
lo que queda cuando nos vamos son páginas enteras
escritas de todo esto que solamente fue un verano increíble que vuelve a ser
un invierno de noches violentas con ausencias que dejan de ser verdaderas
y en la calle tañe la viajera su valija en algún lugar a medianoche
ama la amante en la medianera algún joven de guerra a pronto partir
la novia loca insitía en la búsqueda del poema más completo
¿adónde buscar tal y determinada cosa?
escandalizaba el sexo de dos amantes oídos desde el centro de la calle
la cortina jugaba a bailar y tras ella un bebé de ojos a medio dormir
el creador de sonidos y lenguas cantaba fuertemente en italiano
-no es en la medianoche de mi lugar donde buscar el poema más completo-
invierno 2011
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA NEGACIÓN APARENTE
Día de representación, era la fiesta y vos la música.
Canto en el barco y máscaras y vestidos ingleses. Nosotros, los de ropa sucia, olores a desembarco y adentro sin lugar para la narrativa. Tráfico en altamar y robamos y violamos -Comimos pieles de durazno con ademanes de espadas-
Puerto flamenco, travesía europea:
-no monstruos marinos
-no más madera
Mármol de los cementerios y los silencios son de pared escrita (silencio aparente).
Je ne suis que blessée (negación aparente).
Más agua para este grupo inconexo de palabras.
lunes, 26 de diciembre de 2011

VENTAJA DORADA SIRENA
Tengo vino entre mis hojas, manchas de arquitectura tibia. Todos los misterios de Francia se desvanecieron frente al íntimo segundo de risa contagiada. Verano, hablarle de vos a mis poemas. Fin de año, hablarle de vos a mi gato. Nosotros, los del mundo de noche. Nosotros los besados, los sábados. -Para siempre tus pies pintados de colores- ridiculizar a la ciudad acorralada de blanco demasiado blanca. Arma de solamente poema. Y es el gusto por los aires, del amor por la lengua, de la violencia festiva, el tacto de lo siemple: "fuente colorada de agua hoy, libertad mañana y copa trás copa de promesas a recordar por siempre".
viernes, 23 de diciembre de 2011
Garganta y ascensores de palabras que no olvidan absolutamente nada. Cansado de redefinirme en lecturas de mí para mí y en vista que el verano me asfixiaba, apareciste.
Estoy enfermo de afonía, estoy enfermo del perfume que me llevo puesto, de tu nombre en la semana de los nombres, la semana de navidad en la que estoy inspirado y te ornamento. Te voy a hacer llover una plaga de flores, extintas, atípicas y sexuales. Te estoy esperando para hacerte reconsiderar algo de alas, canciones y madera. Quiero tres veces que me veas y sudes sobre la manta que nos cubre tanto que nos despliega. La ropa colgada, albina, te miraba la cara y se volvía en colores. A través de las intenciones que digo y las que escondo pretendo establecerme en tu velocidad como algo simple.
Estoy enfermo de afonía, estoy enfermo del perfume que me llevo puesto, de tu nombre en la semana de los nombres, la semana de navidad en la que estoy inspirado y te ornamento. Te voy a hacer llover una plaga de flores, extintas, atípicas y sexuales. Te estoy esperando para hacerte reconsiderar algo de alas, canciones y madera. Quiero tres veces que me veas y sudes sobre la manta que nos cubre tanto que nos despliega. La ropa colgada, albina, te miraba la cara y se volvía en colores. A través de las intenciones que digo y las que escondo pretendo establecerme en tu velocidad como algo simple.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
domingo, 18 de diciembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
lunes, 24 de octubre de 2011

18 PRETÉRITO E INFINITIVO
Se coronó el techo de tallos rojos, las horas se sucedieron laberínticas;
en el cuarto las canciones respetaron el sentido de la espera, cambió la forma del llanto:
fue representada como el tiempo ido.
Pretérito e infinitivo, pactaron juntos el día siguiente, intermitente todavía.
Soy un cúmulo de circunstancias, un cúmulo de incidencias variables,
soy la imaginación a punto de quedarse dormida.
Escribir es la instancia de cabalgar con lirios en la boca. Mistificar la infancia, con la garganta un poco rota de gritar que un día crecí. La sonoridad es en esta voz el pico quebrado de un pájaro. No necesito oír despliegues de razones del por qué lo hice.
Afuera el pastizal es extenso y personajes corretean ajenos a mi historia.
Un hombre consume evangelios en una tienda a oscuras.
Una mujer desdichada hace sonar sus dedos.
La avenida, el tránsito, los finales felices.
Correr de inocencia.
miércoles, 19 de octubre de 2011

YO TAMBIÉN SIGO RÍOS
a L. M
Despedir a las plantas, agua y animales.
Perdí el sentido de volver apasionado porque volví con el navegar inérte y apático.
Volví como quien viene de un fracaso y saluda.
Reían de mi carencia los del acuario, desafectado, yo seguía otras aguas.
Un río es un río de luces prendidas y sonidos.
Circunstancias que enamoran al temporal que derribó la casa de barro de un pájaro.
Los temporales y el pájaro me quieren lavar la boca con agua de río inestable.
Fue un segundo y todas las aguas decidieron sobre mi vida acuática, mi fauna sumergida.
Mi pelo se empapó de líquidos indefinidos y pensé, mojado:
¿En qué pozo azules urgentes pactan hogares para mí?.
Estar empapados, blancos y arrugados.
Hablar con todos esos verbos.
Ahora escuchar todos esos verbos.
miércoles, 5 de octubre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011

El idioma inerte y apático es idioma desafectado,
desprovisto de uso poético, carente de columna,
de criterio abierto a la transcisión con lo diario,
a lo vertebral, nervioso.
El movimiento del impulso a la vida.
Se coronó el techo de tallos rojos, se sucedieron laberínticas
las horas; en el cuarto las canciones respetaron el sentido de la espera,
cambió la forma del llanto: fue representado como el tiempo ido.
Pretérito e infinitivo, pactaron juntos el día siguiente,
intermitente todavía.
Soy un cúmulo de circunstancias, un cúmulo de incidencias variables,
soy una la imaginación a punto de quedarse dormida.
domingo, 18 de septiembre de 2011

15 LOS HEROES CORAL
El lugar de la indeterminación o la vuelta al principio del relato
o el recorrido terminado o los años.
Todo lo vivido, escondido, perdido, reencontrado, olvidado.
Todo lo olvidado se recupera de a poco, de a pulsiones breves y concretas.
Todo lo escondido, lo perdido, se pierde solo, se desusa.
Creer que no necesitamos más tener los pies y el cuerpo chiquitos.
La cabeza sin pelos y las uñas cortitas.
Tucanes, guacamayos, locos; amigos plumíferos.
Amores plumíferos de corto vuelo, de vuelvo prolongado,
de vuelo tormentoso, múltiples tormentas.
Al escribir mis heroes se visten de coral y deshabitan sus cuartos,
soy presa del lenguaje en las noches de Buenos Aires,
ciudad condimentada de todo: Lo vivido, escondido, perdido, reencontrado, olvidado. Cuerpos chiquitos, canciones, equipajes. Los viajes que nunca terminan de volver, los viajes que se quedan ahí. Viajes en los que primero llegan las valijas, después las ropas puestas y después la cabeza, finalmente la cabeza.
Enmudecí con desenfado frente a estos círculos enormes
de memoria y de ansiedad.
Cantidad incontable de arritmias y lecturas precedieron este verso.
Me disolví furtivamente y me regalé algo, algo que me permite regalarles algo, algo que les llega en algún momento de la vida y les deja regalar algo o casi nunca llega o si llega, no lo vieron pasar, o lo dejaron pasar, hasta que otro lo agarró y me llevó devuelta a aquel lugar vivido, escondido, perdido, reecontrado y olvidado.
Lugar de la indeterminación o la vuelta al principio del relato
o el recorrido terminado o los años.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
NOMBRES
Se me ha pegado el olvido en los omóplatos e hizo fuerza.
Se me ha pegado la fuerza del olvido sobre
rostros, calles y edades.
La mujer de los márgenes oscuros me durmió con su sonido de roca
con roca, de ola con roca. Me he marchado por el muelle para dejarme pescar.
Tuve temor de la espuma, tuve un sopor insoportable y casi me ahogo.
No quería más sustituciones, quería renovaciones pero no paraba de correr.
Ya cayeron los últimos marineros en el agua; y solo, nadando
tengo días por vivir en un salón lleno de peces que aplauden mi carencia en el acuario.
Estoy enfermo de gotas convervadas en la boca,
de escaleras escritas, de tu nombre en la semana de los nombres.
Una hazaña, una suerte, el poema.
Se me ha pegado el olvido en los omóplatos e hizo fuerza.
Se me ha pegado la fuerza del olvido sobre
rostros, calles y edades.
La mujer de los márgenes oscuros me durmió con su sonido de roca
con roca, de ola con roca. Me he marchado por el muelle para dejarme pescar.
Tuve temor de la espuma, tuve un sopor insoportable y casi me ahogo.
No quería más sustituciones, quería renovaciones pero no paraba de correr.
Ya cayeron los últimos marineros en el agua; y solo, nadando
tengo días por vivir en un salón lleno de peces que aplauden mi carencia en el acuario.
Estoy enfermo de gotas convervadas en la boca,
de escaleras escritas, de tu nombre en la semana de los nombres.
Una hazaña, una suerte, el poema.
martes, 13 de septiembre de 2011
Una noche de septiembre, hoy, otra noche de otro año de septiembre trepé como una enredadera enferma a tu ventana, trepé silencioso por la pared. Te espío, no te cazo. Fascinación de verte, agónico de verte allí, tras la ventana.
Descubro
el continente, lo devoro a toneladas. Extraño viajar hasta tu casa, extraño al que te supo dejar cansada y sonriente sobre la arena. Sobre la mesa y la cama, libros y papeles. Tenías una escalera que subí hambriento.
Problematizar lo melancólico.
Descubro
el continente, lo devoro a toneladas. Extraño viajar hasta tu casa, extraño al que te supo dejar cansada y sonriente sobre la arena. Sobre la mesa y la cama, libros y papeles. Tenías una escalera que subí hambriento.
Problematizar lo melancólico.

Todas las calles son un festival de miradas cruzadas, encontradas, diferenciales, dispuestas, sutiles, abiertas. El hallazgo del amor, de la despedida. Veo soledades máximas representando la necesidad. El lenguaje, las palabras desoídas, el caminar metódico, el contacto, la propia ciudad que exhala y opina:
"interferencias, despistes, extrañeza, las veredas que soy,
sentirme viva, habitar diferente".
Anticuario, recuerdo, época. Estilo, estímulo, estío, amigo. La obsesión, la vida, sucesos, palabras, poema. El poema resultado de vida, de sueños y edades. Poema en la búsqueda, poema en el respiro, poema en el vino, poema en el propio poema. Poema de búsqueda visceral, incendiara.
Transpiro y me siento al borde, extraño lo que no construyo, no sé qué podría haber escrito pero si no lo hago lo extraño.
martes, 6 de septiembre de 2011
PARÍS 2013
Descubrimiento de los los pies, descubrimiento de la lluvia,
infancia y más lluvia y tanta lluvia que espesó la arena de la playa,
inmovilizado de ojos abiertos más bien llorando de ojos abiertos llorosos.
La costa de todos colores y una mujer que me habla
desde páginas amarillas, mujer misteriosa al final de la novela.
La novela no termina, o sí termina y no me brinda demasiada
información y parece otra historia y no sé dónde buscar un final,
no sé dónde viven esos finales que leo en hojas blancas.
Las que leo después de llenarlas, después de tomar agua y
después de volver a llenar otra y lanzarme a las repeticiones de un soñador.
La esperanza es la construcción de lo no real me repetía
y pude discutirle desde el rincón que me encontraba que no era así,
que la esperanza es en todo momento una prestidigitación necesaria,
motivo movilizador, una sintaxis abierta a ser terminada.
Prólogo del momento que el viaje se convirtió en todo borroso
y atenuante de ideas mordidas, prólogo del crecimiento.
Vuelco un juego de pasiones terribles y escondites terribles.
Vuelve a ser Septiembre y vuelve a ser Diciembre y llega el quince
y me levanto y tomo leche y escribo y vuelve a ser treinta y uno
y brindo y me emborracho y escribo y miro al cielo como cuando niño
miraba al cielo.
Ojos de niño escondido entre las luces del treinta y uno.
Descubrimiento de los los pies, descubrimiento de la lluvia,
infancia y más lluvia y tanta lluvia que espesó la arena de la playa,
inmovilizado de ojos abiertos más bien llorando de ojos abiertos llorosos.
La costa de todos colores y una mujer que me habla
desde páginas amarillas, mujer misteriosa al final de la novela.
La novela no termina, o sí termina y no me brinda demasiada
información y parece otra historia y no sé dónde buscar un final,
no sé dónde viven esos finales que leo en hojas blancas.
Las que leo después de llenarlas, después de tomar agua y
después de volver a llenar otra y lanzarme a las repeticiones de un soñador.
La esperanza es la construcción de lo no real me repetía
y pude discutirle desde el rincón que me encontraba que no era así,
que la esperanza es en todo momento una prestidigitación necesaria,
motivo movilizador, una sintaxis abierta a ser terminada.
Prólogo del momento que el viaje se convirtió en todo borroso
y atenuante de ideas mordidas, prólogo del crecimiento.
Vuelco un juego de pasiones terribles y escondites terribles.
Vuelve a ser Septiembre y vuelve a ser Diciembre y llega el quince
y me levanto y tomo leche y escribo y vuelve a ser treinta y uno
y brindo y me emborracho y escribo y miro al cielo como cuando niño
miraba al cielo.
Ojos de niño escondido entre las luces del treinta y uno.
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